BREVE HISTORIA SOBRE EL POLÍGONO INDUSTRIAL DE ASTORGA
Hace algunos años, el industrial astorgano José López García, escribió un libro, patrocinado por la Cámara de Comercio de Astorga, sobre la industria y el comercio local. En esta publicación, López García recoge someramente los tropiezos y los avances del proyecto de dotación de suelo industrial para Astorga.
La primera sugerencia sobre la necesidad de contar con parcelas industriales para el asentamiento de empresarios nace en la Cámara de Comercio, de la mano de Ricardo Trabajo y de Mateo Tagarro. Era el año 1966.
En el año 1974, la Cámara de Comercio, con la elección como presidente de Luís González Pérez, vuelve a presentar a la ciudad la necesidad de construir un polígono industrial, porque el progreso no se asienta donde no se dan facilidades. González Pérez exige, además, un polígono residencial para dar la vuelta al lento crecimiento económico de Astorga.
El 23 de marzo de 1976, la Cámara acuerda la contratación de Eloy Sobrino para encargarse de la consecución del polígono industrial.
El tesón, el trabajo y la dedicación de Sobrino a gestionar la iniciativa, concreta la elección de los terrenos en el margen izquierdo de la N-VI en 1976, e incluso logra al año siguiente el 70% de las opciones de compra de las fincas particulares, y la elaboración de los estudios para la captación de agua.
En el año 1978 las opciones de compra están a punto de vencer y no hay ideas concretas, los cambios políticos obligan a nuevas visitas a los responsables de Diputación y Ayuntamiento, que con un plan de Urbanismo, en 1981, está retrasando igualmente los trabajos para las parcelas industriales.
Hasta entonces la Cámara de Comercio de Astorga ha financiado todas las gestiones, se ha incardinado totalmente en la consecución de este hito para la ciudad, que en 1982 recibe por primera vez una ayuda municipal de 42.000 pesetas y se crea la empresa pública SEPES a quien se espera poder ceder el terreno para su urbanización.
Con las gestiones con los propietarios muy avanzadas, la Cámara cede la gestión al Ayuntamiento para que ejecute, por fin, el proyecto de una generación: el polígono industrial de Astorga. Pero, para entonces, los cambios en la Corporación municipal, incluso reticencias en la propia Cámara, hacen que las gestiones se eternicen y no salgan adelante.
PRIMERA FASE: El impulso definitivo.
A finales de los años ochenta se produce en Astorga el cambio de generación en sus instituciones básicas. En el Ayuntamiento astorgano se produce el relevo de Adolfo Alonso por Juan José Perandones, y en la Cámara de Comercio, en diciembre de 1986, un equipo de empresarios jóvenes, con Victorino González Ochoa como presidente, se compromete personalmente a sacar adelante el terreno industrial, como prioridad absoluta de su mandato.
El esfuerzo de Victorino González, Pablo Barros, Guillermo Pablos, Alejandro Díez, José Luís de la Iglesia, y Manuel Alonso consiguen todas las opciones de venta de los terrenos necesarios, mientras el Ayuntamiento se ha encargado de gestionar que Diputación financie la urbanización del suelo empresarial. Para conseguirlo ceden a la empresa Prosilsa, de la que la Cámara es accionista minoritario junto a otras instituciones, la propiedad de los terrenos, que fueron urbanizados en los meses siguientes, y puestos a disposición de los empresarios.
SEGUNDA FASE: La ampliación.
Todas las parcelas se venden en un tiempo récord, lo que obliga a planear, una segunda fase del polígono. Los terrenos industriales de Astorga nunca han sido fáciles de gestionar, y la Cámara de Comercio se ha tenido que entrenar en el esfuerzo y en la perseverancia. La segunda fase también tuvo dificultades, hasta que el Ayuntamiento y la Cámara de Comercio se hicieron cargo de resolver el expediente.
Los emprendedores astorganos volvieron a responder con premura y en semanas se acabaron las zonas industriales a la venta. Más de cincuenta empresas se han asentado en esta área de expansión de la ciudad, y lo que es más importante, otros 23 empresarios necesitaban adquirir no menos de 50.000 m².
TERCERA FASE: Un proyecto con obstáculos.
A pesar del esfuerzo realizado durante estas dos décadas, Astorga sigue teniendo escasez de parcelas para la ubicación de industrias y empresas, por lo que es necesario acometer la tercera ampliación del polígono. Corre el año 2002. Empiezan cuatro años de lentas pero intensas gestiones, hasta que, durante el año 2006, se aprueban el plan de ordenación y el proyecto de urbanización. También se licita y adjudica la obra de explanación del suelo y la urbanización.
Finalmente, en el año 2007 se disponen de las nuevas parcelas para el asentamiento de las industrias en la tercera fase del Polígono Industrial de Astorga
